Dietas saludables y microbiota intestinal: la conexión invisible que protege tu salud

  • Los científicos han descubierto que las bacterias del intestino no solo ayudan en la digestión, sino que también influyen directamente en la protección de enfermedades graves, como las que afectan al corazón y al cerebro.
  • Una alimentación variada y saludable; rica en frutas y hortalizas, cereales integrales legumbres, pescado y cantidades moderadas de lácteos, especialmente fermentados, además de aceite de oliva virgen, favorece una microbiota beneficiosa y reduce la producción de compuestos vinculados a riesgos cardiovasculares.
  • Se ha observado que algunos compuestos producidos por ciertas bacterias que crecen en el intestino de sujetos que tienen dietas poco saludables afectan el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares
  • En la esclerosis múltiple se ha descubierto que, en pacientes con esta enfermedad, hay bacterias intestinales distintas y que dos especies parecen tener un papel clave.
  • La microbiota y el intestino tienen una función central en la regulación inmunológica y el equilibrio del organismo, abriendo nuevas oportunidades para la prevención y tratamiento mediante la aplicación de dietas saludables o probióticos.
  • Cuidar la microbiota siguiendo una alimentación saludable sería una forma de prevenir enfermedades crónicas y mejorar tanto la salud física como la mental.

Numerosos estudios han demostrado que ciertas dietas son especialmente beneficiosas para la salud porque ayudan a protegernos de enfermedades; un ejemplo es la Dieta Mediterránea a la que se ha dedicado un artículo en este blog. Aunque estas dietas pueden ser diferentes entre sí, comparten varios elementos en común. Un aspecto fundamental que explica sus efectos positivos es la influencia que ejercen sobre una parte de nuestro organismo que tal vez no es muy conocida: la microbiota.

La microbiota es el conjunto de microorganismos (como bacterias, virus, hongos y arqueas) que viven de forma natural en diferentes partes del cuerpo de los seres vivos, especialmente en el intestino, la piel, la boca y otras superficies. Estos microorganismos no son dañinos, al revés, son muy beneficiosos para nuestro organismo ya que ayudan al cuerpo a realizar funciones importantes, como protegernos de enfermedades o mantener el equilibrio del sistema inmunológico, entre otras muchas funciones.

Algunas bacterias del intestino pueden influir en las enfermedades del corazón

En algunas investigaciones se ha descubierto que diferentes compuestos producidos por bacterias del intestino (como el imidazol), podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares (infartos o accidentes cerebrovasculares). Esto demuestra que lo que ocurre en el intestino, puede tener un impacto importante en la salud del corazón.

El imidazol se forma a partir de un aminoácido (histidina) que la contienen algunos alimentos y que solo determinadas bacterias del intestino pueden producirlo. Los investigadores encontraron niveles más altos de imidazol en ratones que tenían tendencia a desarrollar aterosclerosis, es decir, una acumulación de grasa en las arterias.

¿Cómo afecta el imidazol al corazón?

El imidazol circula en la sangre y activa una proteína en las células inmunitarias mediante receptores. Esta activación hace que las células inmunes se acumulen en las arterias, formando placas junto con colesterol. Estas placas pueden bloquear el paso de la sangre, lo que aumenta el riesgo de infartos y otros problemas cardíacos.

¿Qué papel podría tener la alimentación para cambiar estos efectos?

En numerosas investigaciones se ha observado que las personas que consumían pescado, pollo, verduras, cereales integrales, frutas, frutos secos y té presentaron niveles más bajos de imidazol propionato. Esto indica que una dieta equilibrada podría contribuir a mantener bajo control la producción de esta sustancia por parte de las bacterias intestinales. Por ello, cambiar la dieta o desarrollar fármacos específicos, serían vías terapéuticas que podría ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares desde el intestino.

Las bacterias del intestino podrían estar relacionadas con la esclerosis múltiple

La microbiota también parece estar relacionada con enfermedades como la esclerosis múltiple, donde el sistema inmunitario ataca los nervios del cerebro y la médula espinal. Científicos analizaron 81 pares de gemelos idénticos, uno con esclerosis múltiple y otro sano, y hallaron más de 50 tipos de bacterias diferentes entre ambos. La esclerosis múltiple es una enfermedad en la que el propio sistema inmunitario ataca los nervios del cerebro y la médula espinal, dañando la capa que los protege (mielina). Las principales consecuencias son problemas de movimiento, visión y coordinación.

Luego, trasplantaron bacterias intestinales de los gemelos a ratones y observaron que aquellos que recibieron bacterias de gemelos con esclerosis múltiple desarrollaron la enfermedad con más frecuencia. Además, se descubrió que las hembras eran más vulnerables que los machos, lo cual coincide con la mayor incidencia de la enfermedad en mujeres.

¿Qué significa esto para la investigación científica?

Algunas bacterias podrían activar las defensas del cuerpo de forma anormal, ayudando a ciertas células del sistema inmunitario a atacar el sistema nervioso. Estas bacterias serían “gatillos” ambientales que, junto con la predisposición genética, favorecerían la aparición de la esclerosis múltiple. Por todo ello, modificar la microbiota intestinal (con dieta, probióticos u otras opciones) podría llegar a ser una forma de prevención o tratamiento coadyuvante en el futuro.

Para llevarnos a casa

Cada vez hay más evidencia de que el intestino y sus bacterias cumplen un papel decisivo en la salud global. Los microorganismos que habitan en nosotros pueden favorecer o prevenir enfermedades del corazón, el cerebro y otros órganos. Así, cuidar nuestra microbiota mediante una alimentación adecuada puede ser clave para prevenir enfermedades crónicas y mejorar tanto la salud física como mental.

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