
- Los complementos alimenticios son aquellos productos alimenticios cuyo fin sea complementar la dieta normal y que consisten en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico demostrado.
- Los complementos alimenticios no son necesarios para todas las personas, ya que una alimentación equilibrada suele cubrir las necesidades nutricionales en personas sanas sin demandas especiales.
- Existen etapas y grupos de mayor riesgo (embarazo, infancia, personas mayores, dietas restrictivas, deportistas y algunas enfermedades crónicas) en los que la suplementación o complementación alimenticia puede ser fundamental o, al menos recomendable.
- Las deficiencias más frecuentes en la población incluyen hierro, calcio, yodo , vitamina D, vitamina B12, y ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA), siendo algunas de ellas muy difíciles de corregir solo con la dieta habitual.
- La complementación alimenticia debe ser individualizada y supervisada, especialmente en casos de enfermedades digestivas, cirugías, consumo de medicamentos o riesgo de exceso, para garantizar su eficacia y seguridad.
Los complementos alimenticios según el Real Decreto 1487/2009 y la Directiva 2002/46/CE de la Unión Europea, y tal y como se describen en el Tratado de Nutrición son todos los productos alimenticios cuyo fin es complementar la dieta normal; consisten en fuentes concentradas de nutrientes y otras sustancias con efecto nutricional o fisiológico, en forma simple o combinada, comercializados de manera que permitan una dosificación determinada del producto, es decir cápsulas, pastillas, tabletas, píldoras y otras formas similares, bolsitas de polvos, ampollas de líquido, botellas con cuentagotas y otras formas similares de líquidos y polvos que deben tomarse en pequeñas cantidades unitarias). Los complementos alimenticios se deben consumir en las dosis diarias recomendadas en el etiquetado del producto y no deben ser excedidas.
Los complementos alimenticios no son necesarios para toda la población, pero pueden ser útiles o incluso esenciales, en algunos casos particulares. En general, si una persona, tiene una alimentación variada y equilibrada, no tiene deficiencias nutricionales, no tiene condiciones médicas específicas y tampoco está en etapas de alta demanda (embarazo, deporte de élite, entre otras), normalmente no suele ser necesario tomar complementos alimenticios para llegar a las cantidades mínimas de nutrientes que se suelen recomendar.
¿En qué etapas de la vida puede ser esencial la complementación alimenticia?
A continuación, se resumen las etapas del ciclo vital y los nutrientes de mayor interés:
- Niños: vitamina D, hierro y yodo.
- Adolescentes: hierro (en mujeres), calcio, vitamina D y vitamina B12.
- Embarazo y periodo de lactancia: ácido fólico, hierro, yodo, vitamina D y ácidos grasos omega-3.
- Adultos: vitamina D y ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA).
- Personas mayores: vitamina D, calcio, vitamina B12, omega-3 (EPA/DHA) y proteínas.
¿Cuáles son las deficiencias más frecuentes de nutrientes?
En las deficiencias de nutrientes diagnosticadas apropiadamente suelen requerirse complementos alimenticios cuando no se pueden corregir solo con la dieta. A continuación, se resumen las más importantes:
Vitaminas
- Vitamina D. Es la más común a nivel mundial. Algunas de las causas más frecuentes estarían relacionadas con la poca exposición solar, la obesidad, vivir en latitudes altas o en el envejecimiento. Los síntomas más frecuentes son cansancio y alteraciones en el sistema inmunitario y en el óseo. En muchos países se recomienda la complementación en invierno o en grupos de riesgo.
- Ácido fólico (vitamina B9). Esta vitamina es crítica en el embarazo (previene defectos del tubo neural), en personas con problemas con el alcohol y en dietas pobres en verduras. La suplementación con vitamina B9 es obligatoria antes y durante el embarazo.
- Vitamina B12. Su déficit es común en vegetarianos y veganos, en personas mayores, en pacientes con gastritis atrófica o que toman algunos medicamentos de forma prolongada y en determinadas cirugías. Los síntomas suelen ser cansancio, hormigueo, pérdida de memoria y anemia. En población que sigue una dieta vegana, la suplementación es obligatoria para evitar la aparición de patologías graves como anemia megaloblástica y alteraciones neurológicas, entre otras .
Minerales
- Hierro. La deficiencia de este mineral es especialmente común en mujeres en edad fértil, embarazadas y personas con sangrados y pérdidas muy abundantes, Los principales síntomas son anemia, cansancio extremo, palidez y dificultad para concentrarse. La suplementación con este mineral es muy efectiva, pero se debe realizar con un estricto control médico ya que un exceso puede ser dañino.
- Calcio. La deficiencia de calcio es frecuente en personas con baja ingesta de lácteos (o alternativas enriquecidas), en la menopausia o en personas con intolerancia a la lactosa. La suplementación de calcio puede ser recomendable, aunque debe seguir un control muy estricto ya que en exceso puede tener efectos negativos.
- Magnesio. La deficiencia de magnesio es común pero no suele estar diagnosticada y está relacionada con el estrés crónico, el consumo excesivo de alcohol o el seguimiento de determinadas dietas bajas en lácteos y alimentos vegetales. La deficiencia suele cursar con calambres, una mala calidad de sueño y estreñimiento.
- Yodo. El déficit de este mineral es frecuente en zonas donde no se usa sal yodada y los suelos son pobres en este mineral y, en consecuencia, los alimentos cultivados en ellas. Los síntomas están relacionados con el cansancio y las alteraciones del tiroides.
Otros nutrientes
- Ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA). Este déficit suele ser común en personas que comen poco pescado y tiene como consecuencias una peor salud cardiovascular o un incremento de los procesos inflamatorios. La suplementación recomendada suele ser a base de aceite de pescado o de microalgas.
¿En qué ocasiones pueden ser muy aconsejables los complementos alimenticios?
Hay diferentes situaciones en las que el consumo de complementos alimenticios puede ser muy necesarios: deficiencias diagnosticadas, dietas con restricciones, etapas especiales de la vida, condiciones médicas o tratamientos y deportistas, entre otras.
Los complementos alimenticios en los trastornos y cirugías digestivas que afectan absorción:
En la enfermedad celíaca, se suele producir un daño intestinal, que afecta a mala absorción de hierro, calcio, vitamina D, B12 y B9. Por otra parte, en la enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn y colitis ulcerosa) suele producirse déficit de hierro, zinc, vitamina B12, vitamina D y B9. En los síndromes de malabsorción y en las resecciones intestinales amplias (síndrome de intestino corto), se producen déficit de múltiples vitaminas y minerales, dependiendo de la zona afectada. Y, por último, en la pancreatitis crónica o insuficiencia pancreática, se producen problemas en la absorción de grasa, que tienen como principal consecuencia la deficiencia de vitaminas liposolubles (A, D, E y K). En las cirugías digestivas (como la cirugía bariátrica), existe un alto riesgo de deficiencias de hierro, calcio, vitamina B9, B12 y D y zinc
Los complementos alimenticios en enfermedades crónicas y condiciones que afectan al metabolismo de vitaminas
En la insuficiencia renal crónica, se suele producir una pérdida de calcio, vitamina D y hierro, necesitándose complementación de forma muy controlada. También, en la enfermedad hepática crónica, los pacientes suelen presentar deficiencias de vitaminas liposolubles, zinc y selenio. En la diabetes, los pacientes suelen beneficiarse de vitamina D, magnesio o cromo, según el caso.
Algunas situaciones como alteraciones en la tiroides en ocasiones modifican las necesidades de yodo y selenio; en las deficiencias de ácido gástrico (atrofia gástrica), en la malabsorción de B12 y hierro y el síndrome de alcoholismo crónico (deficiencias de vitamina B1, B9, B12, zinc y magnesio).
¿El consumo de medicamentos puede alterar la absorción de nutrientes y ser aconsejable utilizar complementos alimenticios?
Los medicamentos que pueden modificar más la absorción y afectan a los nutrientes son:
- Anticonvulsivos: reducen vitamina D y calcio.
- Metformina (diabetes): disminuye B12.
- Algunos anticoagulantes: requieren control de vitamina K.
- Diuréticos: pérdida de potasio, magnesio y calcio.
- Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol): mala absorción de B12, hierro, calcio y magnesio.
Situaciones especiales en las que la utilización de complementos alimenticios puede ser aconsejable
En determinadas situaciones, que pueden ser agudas o crónicas, el consumo de determinados complementos alimenticios puede ser una opción muy interesante. Las principales circunstancias estarían relacionadas con la pérdida de apetito de forma prolongada, el seguimiento de dietas muy restrictivas (en cuanto a nutrientes o de calorías totales) o personas con alergias alimentarias, lo que suele producir un déficit de numerosos micronutrientes, siendo recomendable el consumo de multivitamínicos específicos. También en mujeres embarazadas y que tengan enfermedades crónicas, puede producirse un aumento de las necesidades de vitamina B9 y D, hierro, calcio y omega-3.
Las dietas con restricciones más frecuentes como pueden ser las personas que siguen un patrón dietético vegetariano o vegano, suelen presentan un mayor riesgo de deficiencia de B12 (el consumo de B12 casi siempre es recomendado), hierro, calcio, zinc, omega-3 (DHA/EPA) y vitamina D, aunque se debe valorar de forma específica.
Conclusiones
Los complementos alimenticios son productos cuyo fin es complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico demostrado. No son necesarios de forma generalizada, ya que una dieta variada y equilibrada suele cubrir las necesidades nutricionales mínimas de la mayoría de las personas. Sin embargo, existen numerosas etapas de la vida, condiciones médicas y tratamientos y dietas, que aumentan el riesgo de deficiencias específicas. En estos casos, la complementación alimenticia puede ser fundamental o muy recomendable para prevenir problemas de salud y mantener un adecuado estado nutricional. Por ello, el consumo de complementos debe ser individualizado y supervisado por profesionales sanitarios de referencia.
Referencias
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