Vitamina D: la “vitamina del sol” clave para tus huesos, tu inmunidad y tu salud

  • La vitamina D es fundamental para la homeostasis del calcio y el fósforo, regulando su absorción intestinal y resorción ósea. Su deficiencia crónica puede inducir raquitismo en niños, osteomalacia en adultos y contribuir al desarrollo de osteoporosis.
  • La vitamina D actúa tanto como micronutriente como hormona, ya que su forma activa, el calcitriol (1,25-dihidroxivitamina D3), modula la función de múltiples órganos y sistemas, incluyendo hueso, riñón, intestino y el sistema inmunitario.
  • La síntesis endógena mediada por la exposición solar es la principal fuente, aunque también puede obtenerse de alimentos de origen animal, como pescados grasos, huevos y productos fortificados, que contribuyen a mantener concentraciones séricas adecuadas.
  • Mantener niveles óptimos de vitamina D es crucial no solo para la salud ósea, sino también para la función inmunitaria, cardiovascular y metabólica. La evidencia indica que niveles bajos de vitamina D, podrían estar relacionados con varias enfermedades, aunque todavía se necesitan más estudios para confirmarlo.

El raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos son trastornos causados por una deficiencia prolongada de vitamina D. Estos problemas eran muy frecuentes en la antigüedad, pero hoy sabemos que mantener niveles adecuados de vitamina D y una ingesta suficiente de calcio es fundamental para la salud ósea y, en especial, para prevenir y tratar la osteoporosis.

Vitamina D: ¿vitamina u hormona?

Actualmente, la vitamina D se considera tanto vitamina como hormona. Es un micronutriente que necesitamos incorporar en la dieta, pero también se produce en el organismo a través de la exposición solar.

Cuando la vitamina D se transforma en su forma activa, el calcitriol, actúa sobre diferentes órganos, regulando la absorción de calcio y otros procesos fisiológicos. Por eso, la vitamina D puede considerarse una prohormona, y el calcitriol, una hormona.

La absorción de vitamina D de los alimentos ocurre en el intestino delgado junto con las grasas, y para ello es necesaria la presencia de ácidos biliares.

¿Cómo se produce la vitamina D en el cuerpo?

La vitamina D3 se produce en la piel mediante la fotobiosíntesis, que ocurre cuando un derivado del colesterol llamado 7-deshidrocolesterol, presente en la piel, se expone a la luz solar.

Una vez sintetizada, la vitamina D es procesada por el hígado y el riñón. En este último, una enzima clave llamada 1α-hidroxilasa renal regula la producción de calcitriol y, junto con la parathormona (PTH), controla la concentración de calcio en la sangre.

Se calcula que exponer la cara y las manos al sol durante 15 minutos, tres veces a la semana, puede ser suficiente para producir vitamina D, aunque esto depende de la latitud, el tipo de piel y la edad.

Funciones de la vitamina D

La vitamina D tiene un papel fundamental en la homeostasis mineral y la salud ósea:

  • Regula el calcio en sangre: aumentando su absorción en el intestino y disminuyendo su pérdida por el riñón.
  • Actúa en el hueso: estimulando la movilización del calcio cuando es necesario.
  • Contribuye al desarrollo de un esqueleto fuerte y bien mineralizado, especialmente en niños y adolescentes.

El sol: nuestra principal fuente de vitamina D

La vitamina D se obtiene principalmente de forma endógena, gracias a la exposición al sol. Existen varios factores que pueden influir en su síntesis:

  • Edad y sexo.
  • Pigmentación de la piel.
  • Ingesta de calcio y fósforo.
  • Grado de exposición al sol, contaminación, vida en interiores o latitud.

Los grupos de riesgo incluyen niños, personas mayores y quienes tienen poca exposición solar.

Vitamina D en los alimentos

Los alimentos que contienen esta vitamina son:

  • Pescados grasos: salmón, sardinas.
  • Aceites de hígado de pescado: como el de bacalao.
  • Huevos, carnes y mantequilla (en menor cantidad).

Los alimentos de origen vegetal, frutas y frutos secos tienen muy poca vitamina D. Una ventaja de los alimentos es que la vitamina D que contienen es estable al calor y no se destruye con la cocción.

En algunos países, como Estados Unidos, Canadá y varias naciones europeas, se fortifican alimentos como la leche, la margarina o los cereales. En España, gran parte de la leche desnatada o semidesnatada se enriquece con vitaminas A y D.

Requerimientos de vitamina D: ¿cuánto necesitamos?

Establecer los requerimientos exactos de vitamina D no es sencillo, ya que la principal fuente es la producción en la piel y los métodos de medición presentan variaciones.

Se distinguen dos conceptos:

  • Deficiencia: niveles muy bajos (<10-12 ng/ml), que aumentan el riesgo de problemas óseos.
  • Insuficiencia: niveles subóptimos que podrían afectar la salud a largo plazo.

El Institute of Medicine (IoM) y otras organizaciones recomiendan:

  • EAR (Requerimiento medio estimado): 400 UI/día.
  • RDA (Ingesta dietética recomendada): 600 UI/día para adultos y niños; 800 UI/día a partir de los 70 años.
  • Scientific Advisory Committee on Nutrition, EFSA y Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición: 400-600 UI/día, con 800 UI/día para mayores de 70 años.

En la edad avanzada, la piel produce menos vitamina D. A los 65 años, la síntesis cutánea puede ser 3-4 veces menor que en un adulto. Sin embargo, la mayoría de las recomendaciones actuales no varían significativamente según la edad.

Vitamina D y enfermedades

Niveles bajos de vitamina D se han asociado con un mayor riesgo de numerosas enfermedades:

  • Cáncer, hipertensión y diabetes.
  • Enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, esclerosis múltiple.
  • Enfermedades inflamatorias intestinales.
  • Infecciones respiratorias y complicaciones durante el embarazo.

La vitamina D influye en el sistema inmunitario, nervioso y en el sistema renina-angiotensina, regulando la presión arterial y el equilibrio de líquidos. Además, se ha demostrado su efectividad en el manejo de la psoriasis.

Conclusión

La vitamina D es esencial para la salud ósea y participa en numerosos procesos fisiológicos, especialmente en el mantenimiento del sistema inmunitario. Mantener niveles adecuados depende de la exposición moderada al sol, una alimentación equilibrada, incluyendo fuentes naturales y alimentos fortificados y la suplementación en grupos de riesgo (niños, personas mayores y sujetos con poca exposición solar).

Aunque todavía existe incertidumbre sobre los requerimientos exactos, prevenir su deficiencia es clave para proteger la salud ósea y contribuir a la prevención de varias enfermedades. Fomentar hábitos de vida saludables y asegurar un aporte adecuado de vitamina D, son estrategias fundamentales de nutrición y salud pública.

Referencias

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Martínez Augustin O, Sánchez de Medina López-Huertas F, Suárez Ortega M.D. Vitamina D. En: Gil Hernández A, editor. Tratado de nutrición. Tomo 1: bases fisiológicas y bioquímicas de la nutrición. 4.ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2024. p. 437 – .435.

Ramasamy I. Vitamin D metabolism and guidelines for vitamin D supplementation. Clin Biochem Rev 2020; 41: 103.

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